¡Mesero, hay una letra en mi cuadro!
Yesenia García y Pablo Molinet
¿Alguien pensaría seriamente en borrar los
textos originales de una pieza de John James Audubon para “limpiar” la obra? A
más de cien años de su publicación, ¿no es la palabra escrita parte orgánica de
esa preciosa ilustración taxonómica? ¿No ocurre lo mismo con Andrea Vesalio o
con los códices mestizos? Es evidente que sí, pero la mirada no deja de
experimentar extrañeza ante obras que integran texto e imagen, con todo y la
conciencia de que la relación entre ambos es tan básica que se encuentra ya en
los títulos mismos de la obra plástica.
Si
fotografiar es “escribir con luz”, y se añade texto a una fotografía, es
natural seguir “escribiendo” sobre lo escrito, y buscar mayor acceso a la
imagen mediante las palabras. Como lo sugiere el nombre de una escuela
fundacional para la poesía del siglo XX, el imaginismo, palabras e imágenes se
intrincan en más de un modo.